La naranja.O como negociar por intereses.

 

Muchos conoceréis la historia en la que dos hermanas se pelean por una naranja y acuden a su madre en busca de ayuda.A mí, que tengo dos hijas, la situación me es muy familiar…

Por si queda alguien que no se lo sepa, os lo cuento:una tarde cualquiera a la hora de la merienda dos hermanas discuten porque quieren la única naranja que queda en la casa y la quieren a la vez(como no podía ser de otra forma). Las dos llevan rato peleando y, como no consiguen ponerse de acuerdo, acuden a su madre a exponer el porqué de su derecho a conseguir para sí la naranja:”porque yo soy la mayor”, “porque yo he llegado antes” “porque tú te comiste la última naranja ayer de postre” “porque siempre te quedas tú con todo”… todos, argumentos legítimos y válidos ¿Por cuál decidirse?

A la madre le toca el papelón de decidir de manera justa: ¿partirla por la mitad?¿sortearla?¿por edad?¿comerse ella la naranja?(Nota mental:pasar por el super a comprar más naranjas )

Al final, tira por la calle de en medio y decide de forma salomónica que ni para ti, ni para mí:parte la naranja en dos mitades esperando que con el corte se zanje también la disputa.”Venga, para ti esta mitad y para ti, esta otra mitad!“-dice satisfecha.Pero, por la expresión de sus caras, descubre que el tema no se ha cerrado.Indagando, descubre los verdaderos intereses de las hermanas: la mayor la quería para hacer un bizcocho y necesitaba toda la piel de la naranja y la pequeña para hacerse un zumo de naranja y sólo necesitaba la pulpa.

¿Para qué?” Una pregunta que, a veces, lo cambia todo.

Resultado:La MEDIA naranja deja a las dos MEDIO satisfechas o MEDIO insatisfechas, según se mire, para decepción de su abrumada madre.

Situaciones de éstas se viven a diario en los juzgados(y en muchas casas).La madre es sustituida por la persona que ejerce de juez/a, a quien le toca decidir quién tiene mayor derecho a conseguir lo que ambas partes piden.Y las decisiones muchas veces también dejan media (in)satisfacción porque no se toman en cuenta los verdaderos intereses detrás de las pretensiones.

Y no se toman en cuenta porque en la vía judicial estos intereses no caben, y no se entra a valorar los “para qués”, ni a indagar en las raíces del conflicto.

Y no es que la vía judicial sea mala.Muchas veces esta mitad es la mejor opción a la que se puede llegar en ese caso.

Pero, hay otras situaciones en los que no es así, en los que las personas están dispuestas a mirar hacia sus verdaderos intereses y a hacer un esfuerzo por reconocer también los de la otra persona y, a veces, ocurre que, aunque los planteamientos iniciales parecían incompatibles(una única naranja)los intereses que hay detrás sí se pueden satisfacer a la vez y ya no es o “para ti o para mí“, sino “para ti y para mí

En Mediación trabajamos desde ahí, ayudando a que afloren las verdaderas necesidades escondidas detrás de los planteamientos y posiciones tras los que nos escudamos.

Porque desde las posiciones sólo se puede chocar,o llegar a medias soluciones,que pueden confundirse con negociar, pero tiene más que ver con ceder o con llegar a posiciones intermedias, “ni buenas para ti, ni buenas para mí”, que acaban dejando un poso de frustración.
Pero, cuando se baja a los intereses, se ayuda a construir otra historia que abre otro marco de posibilidades.Empiezan a surgir alternativas que antes no se podían ver y crear escenarios que antes eran impensables.
Y todo empieza sustituyendo la pregunta ¿por qué? , que nos lleva al pasado, a respuestas de justificación, a argumentos sesudos y racionales con los que imponerse al otro, por el “¿para qué?”, que conecta con el futuro, los deseos, las metas, las necesidades que todos compartimos y donde todas nos encontramos.
Y donde parecía que se iba a acabar a naranjazos, se puede llegar a acabar compartiendo un granizado de naranja.